A la hora de evaluar, debe
existir una coherencia entre lo que se enseñó, las estrategias utilizadas y la
evaluación a realizar. Recordemos que la evaluación es formativa, nos interesa
saber cuál es el recorrido que hace el alumno.
Por lo tanto, debemos entender a la
evaluación como una instancia para recoger evidencia de lo que el alumno está
aprendiendo. Y es por esto, que la escuela no debe estar lejos de la realidad.
Es imperativo trabajar con tics,
no separando a la escuela de los problemas cotidianos analizando diferentes problemáticas; hacer un uso coherente de la
tecnología.
Se debe tener en cuenta la
retroalimentación en el aprendizaje haciendo autoevaluación y coevaluación
entre los pares. Hacer énfasis que la evaluación es un proceso de aprendizaje.


